El tabaco o Nicotiana tabacum, es una amphidiploide cuyo origen genético se puede ubicar entre los Andes Peruanos, Ecuatorianos y Bolivianos. La especie se disperso por el territorio ocupado hoy dia por Méjico, por Centro y Sur América y el Caribe. La propagación de la planta a través de climas y terrenos diversos genero las variedades precursoras a las actuales.

Fue el 2 de Noviembre de 1492, durante primera travesía de Cristóbal Colón que sus barcos anclaron en la bahía de Gibara, y descubrió no sólo la isla de Cuba, sino también hombres y mujeres nativos que fumaban una forma rústica de lo que llegaría a conocerse en todo el mundo como los habanos.

Gracias a Cristóbal Colón, el tabaco y los puros pronto se pusieron muy en boga en la lejana España. Por decreto real, todo el tabaco cultivado en la isla debía enviarse a la Real Factoría de Sevilla para su manufactura, con lo que se robó a los cubanos lo que había sido derecho natural durante casi tres siglos. ( Se cree que los Españoles desarrollaron los métodos de manufactura y diseños de los puros que se fuman en nuestros días). Y no fue sino hasta alrededor de 1800 en que los cubanos recuperaron el derecho de manufacturar puros. La primera fábrica establecida en Cuba fue Hija de Cabanas y Carvajal, fundada en 1810 en La Habana. Otras le sucedieron rápidamente, y para 1855 había más de 1000 fábricas en la isla produciendo casi 360 millones de puros al año.

La época dorada de los habanos se dio a mediados del siglo XIX. Muchas de las mejores marcas de cigarros del mundo, como Romeo y Julieta, H. Uppman, Montecristo y Partagas ( para citar tan sólo algunas ) datan de ese período. Famoso por su rico tabaco de gran sabor y por la alta calidad de su manufactura, los cigarros cubanos, o Habanos, se hicieron muy conocidos en Europa y los Estados Unidos.

Pero las guerras comerciales, las recesiones y los disturbios políticos y sociales pronto hicieron estragos. Hacia fines del siglo pasado, quedaban unas 120 fábricas de puros en Cuba, y la mayor parte de la cosecha de tabaco se exportaba a productores de los Estados Unidos y Europa. Esta situación continuó deteriorándose durante las primeras décadas del siglo XX y no fue sino hasta la Segunda Guerra Mundial que la industria comenzó a resucitar.

El éxito de la revolución Cubana de 1959 precipitó el deterioro de la producción tabacalera y manufactura de habanos de la isla. Las expropiaciones de tierras y fábricas devastaron la producción, y muchos de los más grandes productores de tabacos finos y puros hechos a mano huyeron del país. Los exiliados de la industria de los puros, que incluyen nombres tan famosos como Palacios, Cifuentes y Menéndez, se llevaron consigo conocimientos y una experiencia inestimable. En 1962, el año en que EE.UU. impuso un embargo comercial a todo producto cubano, las exportaciones de habanos bajaron de manera espectacular.

Desde esa época hasta mediados de la década de los ochenta, la industria tabacalera cubana estuvo en constante estado de cambio. La escasez de mano de obra calificada, desastres naturales, malas cosechas y decisiones comerciales cuestionables fueron factores que desempeñaron un papel. Aunque la demanda de habanos se mantuvo relativamente alta, el embargo estadounidense y la creciente competencia de los fabricantes de puros de la República Dominicana, Honduras, Nicaragua y otros países hicieron mella en la industria Cubana.

Actualmente, seis fábricas de la Habana – H. Uppman, Partagas, Romeo y Julieta, La Corona, El Laguito y El Rey del Mundo – fabrican la mayor parte de los habanos de calidad de exportación en Cuba. Estas fábricas reciben los mejores tabacos y emplean a los mejores torcedores que tiene la isla. Cada una tiene una producción anual aproximada de unos 5 millones de puros enrollados a mano de primera calidad, una cifra baja en comparación con los principales productores de la República Dominicana y Honduras. En Cuba, la elaboración del tabaco y la manufactura del puro se consideran tradiciones muy respetadas, y la técnica utilizada en el proceso de producción de todas las fábricas de la Habana se ha mantenido prácticamente igual a la de hace un siglo.

La década de los noventa posiblemente pase a la historia como una segunda época de oro de los habanos. Se están ampliando las plantaciones de tabaco y las exportaciones se están incrementando de nuevo. La toma de conciencia de que la calidad y la reputación son inseparables ha hecho poner en práctica controles más estrictos en los campos de cultivo, los almacenes de cura y añejamiento y las fábricas. Las presiones económicas y la necesidad de capital han llevado al gobierno a abrir las puertas a la inversión extranjera. Por primera vez, muchos de los grandes fabricantes de habanos que huyeron después de la revolución consideran seriamente la posibilidad de tornar una parte de su producción a la isla. Y el embargo de los EE.UU.- hoy en día considerado como símbolo de una política exterior anticuada – podría eventualmente levantarse.

A pesar de los altibajos de muchos años, los habanos han conservado la reputación de alta calidad en sabor y manufactura que su nombre implica. Verdaderamente no se puede concebir un placer mayor que pasar el tiempo descansando con un Cohiba, Romeo y Julieta, Montecristo u otros de los grandes puros de esa ciudad.

 

Los cigarros que no son de origen cubano no son fáciles de entender. Con sólo echarle una ojeada a cualquier vitrina de tabaquería, parecería que los tamaños y las formas de cada marca tienen como fin confundir al comprador. En Cuba, sin embargo, los tamaños están estandarizados gracias al control de Habanos S.A que supervisa toda la producción de puros.

Existe un vocabulario aceptado y ciertos criterios básicos que se aplican a todos los cigarros enrollados a mano. Los parámetros son bastante simples: marca, color de la capa, tamaño y forma. Naturalmente, el país de origen es también importante. Comencemos con la marca. La marca es la designación dada por el fabricante a una línea particular de puros. Punch, Partagas, Hoyo de Monterrey son sólo algunas de las marcas cubanas más conocidas. Estos nombres se encuentran en la banda del puro, que generalmente se envuelve alrededor de la " cabeza ", o extremo cerrado del puro.

Sin embargo, si usted está en un país donde se ofrecen puros tanto cubanos como no cubanos, hasta estas marcas tan conocidas pueden ser causa de confusión. Algunas marcas se produjeron inicialmente en Cuba; pero después de la revolución castrista en 1959, muchos fabricantes de puros huyeron de la isla pensando que se podían llevar con ellos sus propias marcas. Los cubanos arguyeron que las marcas le pertenecían al país, de manera que hoy tenemos un Punch que se hace en Cuba y otro en Honduras; un Partagas de Cuba y un Partagas de la República Dominicana. El problema del origen doble afecta también a Romeo y Julieta, La Gloria Cubana, Fonseca, H. Uppman, El Rey del Mundo, Cohiba y Montecristo. Generalmente se puede determinar cuál es cuál por una pequeña inscripción de habano o Habana en la Banda.

El color se refiere al tono del tabaco utilizado en como capa. En el pasado, los fabricantes usaban docenas de términos para el tabaco de capa que se cultiva en Cuba, Sumatra, Brasil y los Estados Unidos; los fabricantes de puros estadounidenses a menudo describían de ocho a diez tonos diferentes. Hoy se usan seis tonos principales de color y el tabaco de capa se cultiva no sólo en los países mencionados anteriormente, sino también en Ecuador, Nicaragua, Honduras y Camerún. En Cuba, todos los puros utilizan capa producida en Cuba. A continuación se describen los seis tonos principales:

 

  • CLARO CLARO: Verde claro, y a menudo llamado Candela. Las hojas se curan con calor para fijar la clorofila en la hoja. A menudo saben ligeramente dulce. En una época, la mayoría de los puros en el Mercado de EE.UU. venían con tabaco capero verde claro, pero el Claro Claro ha perdido popularidad en nuestros días.

  • CLARO: Un color bronceado claro que se obtiene generalmente en cultivos bajo sombra de toldos. El Claro se aprecia por su cualidad de sabor neutral.

  • COLORADO: Marrón a marrón rojizo. Generalmente se cultiva también a la sombra y tiene un fuerte sabor y aroma sutil.

  • NATURAL: Marrón claro a marrón. A menudo se cultiva al sol.

  • MADURO: Esta denominación denota el tiempo extra necesario para obtener un tabaco capero de tono marrón oscuro intenso. Un Maduro debe ser sedoso y aceitoso, con sabor fuerte y aroma suave.

Existen varios procesos para crear un Maduro; uno de estos requiere "cocer" las hojas en una cámara de presión, mientras que otro recurre a una fermentación prolongada y más caliente que lo normal en grandes cantidades. El Tabaco capero de un Maduro produce un sabor ligeramente dulce. Este tono casi no se conoce en Cuba.

  • OSCURO: También se llama negro en los países productores de tabaco. Generalmente se deja en la planta más tiempo y también se hace madurar o sudar por más tiempo.

Una vez que haya encontrado la marca que buscaba y haya visto el color de capa que le gusta fumar, llega el momento de escoger el tamaño y la forma. La palabra vitola cubre ambos conceptos, es decir la circunferencia y el largo. La mayoría de los puros viene en cajas con una marca al frente que indica la forma del puro, como por ejemplo Punch Doble Corona, H. Uppman Lonsdale o Partagas 8-9-8. Al ir conociendo las formas, el fumador puede ir dándonos una idea también acerca del tamaño; así es que puede saber que un Doble Corona no es un puro corto y delgado.

A pesar de la confusión existente en los diferentes países acerca de los nombres que se utilizan para describir el tamaño de un puro, hay un patrón básico de medida. Las variaciones se presentan cuando se expresan en el sistema métrico o en el sistema norteamericano. El largo, por lo tanto, se indica en pulgadas o centímetros, y el grosor o cepo, como se lo conoce comúnmente, se expresa en sesenta y cuatroavos de pulgadas. Un tamaño tradicional de Corona, por ejemplo, es 6 por 42, lo que significa que tiene seis pulgadas de largo y 42/64 de pulgada de grosor.

Si busca denominadores comunes para utilizar como punto de partida con respecto a la forma, conviene tener presente que todos los puros se pueden dividir en dos categorías: los Parejos, o de lados rectos, y los Figurados, o de forma irregular.

En otras palabras, los Parejos son cigarros puros rectilíneos, es decir la clase de puros más conocida.