|
Un
domingo para vagabundear
Te
levantas con algo de dolor, y vuelve a repetir frente al espejo
que debes cambiar y controlar las copas de vino de todos los sábados,
te haces jurar que si esto o aquello y al final la botella
siempre termina vacía; faltan las noticias y mientras te
enteras que sucedió durante el sueño, comes un poco,
encuentras al mundo en un papel y lees de eventos similares a lo
de la semana pasada. El vino todavía presente te hace recostar
durante un rato, para luego recibir a tus amigos con una velada fatta
in casa. Ya el día anterior, habías decido cual seria el
menú
Una
paella acompañada de la bebida tu preferida el vino; Las
compras incluyen los siguientes ingredientes, un pequeño pote
de pasta de tomate, 1 cebolla grande, 4 dientes grandes de ajo,
1 pimentón verde grande, 1 cajita de azafrán (preferiblemente
con la fecha de vencimiento inscrita al costado de la caja), 2
muslos de pollo deshuesados, 12 langostinos medianos, 4
calamares grandes, 100 gramos de vieiras ya limpias, 250 gramos
de salmón fresco, una caja de arroz para paella aunque solo
necesites 2 tazas, si tienes un amigo de un restaurante, que te
facilite 1 litro de caldo de pollo, sino compras unos cubitos de
pollo para un caldo rápido y resuelves el dilema.
Un
elemento de vital importancia a dilucidar es con que bebida
espirituosa me voy a inspirar para cocinar la paella, y ya estas
claro que va a ser un Martini, muy seco, para ello compras una
botella de ginebra, inglesa de nacimiento, igualmente una
botella de Martini Dry, un pote de aceitunas verdes con semilla,
por favor no trates de ser diferente y compres las aceitunas
rellenas de anchoas, porque fatalmente terminaras tomando un Gin
& Tonic. Ah, no olvides los palillos de dientes para las
aceitunas, solo 3 o 4, después del cuarto, ni un huevo duro lo
cocinas bien; como sugerencias te recomiendo pedirlos prestado y
sin uso al amable vecino, a un amigo o un familiar hasta el
segundo grado de afinidad.
Luego
el vino para la paella, si tomamos en cuenta que la comida es
durante el día, tal vez desees algo fresco, y la alternativa de
un Tocornal blanco-Savignon Blanc o un Soave italiano no es nada
despreciable; pueden ser los de Masi, pero pensándolo mejor
terminas con Viña Altagracia Tinto ya que su base esta hecha
con el ligero Tempranillo que es la misma uva usada en España,
bien templado es ideal para estos días en Caracas y por
supuesto lo servirás bien fresco de la nevera. No escatimes y
compra tres botellas que por ello el vino nunca se pierde.
Le
pides a tu pareja que prepare las copas de martini; supervisa
que no haya trampa y cambie la ginebra por agua, además se debe
seguir rigurosamente el procedimiento preestablecido para esta
bebida; en un mezclador de bar o en un vaso pones tres cubos de
hielo, 2 onzas de ginebra, la inglesa, que debes tener
almacenada en el congelador, agregas 3 gotas de Martini Dry, sin
batir le das tres vueltas al hielo y se sirve en la copa para
martini o en vaso llano sin hielo, esto lo que yo llamo un
servicio completo. Con los palillos de dientes, aquellos que
pediste prestados, le agregas una aceituna.
Seguimos
con la paella, si no conseguiste el caldo de pollo, en una olla
calientas 5 tazas de agua con 2 cubitos de pollo, al mismo
tiempo en platos hondos prepara los ingredientes, la cebolla las
picas en cubitos, el ajo lo trituras, el pimentón en cubitos
pequeños, el pollo en dados de un centímetro, los calamares ya
limpios en ruedas muy finas, el salmón lo picas en dados, las
vieiras las mantienes en uno de los platos, mientras el martini
te ayuda a la buena concentración, evitas de toda conversación
sobre política que tu seguramente tendrán tus invitados,
disfruta escuchando la música del vecino, que muy amablemente
comparten con el resto de los vecinos o bien de propia cosecha.
Al
tener todos los ingredientes listos en la paellera, sofríe el
ajo con la cebolla para luego agregar el pimentón con una
cucharada pequeña de pasta de tomate y viertes todo el azafrán,
luego mezclas sin parar con una cuchara de madera; le agregas el
pollo al sofrito y lo bautizas con una copa de vino blanco seco;
deja que el vino se reduzca y agrega el arroz con la mitad del
agua que tienes calentando, sigue mezclando y deja cocinar por
diez minutos hasta que reduzca luego agrega el salmón y el
resto del agua, tres pizcas de sal y con papel de aluminio tápalo,
déjalo a fuego lento por siete minutos; destapa, agrega los
calamares, las vieiras y langostinos, cinco minutos más y lo
dejas secar si aún no se encuentra bien seco; abres el vino que
debías tener en la nevera y la temperatura ideal es de 16°C.
Durante
la cena disfruta del buen sabor de la paella sin olvidar el buen
vino que lo acompaña; para el momento que termines con la cena;
ya puedes buscar el ron añejo que seco o con hielo es ideal
para empezar con un buen habano la sobremesa.
El
encuentro del sol con la tierra al atardecer dejara que tu
mirada se pierda y será el momento preciso de cortar el habano,
encenderlo y volver servir más ron; meditas y te al pensamiento
que la paella es una muestra más de la bondadosa naturaleza,
que alterada por ti hace sentir el placer de vivir entre hombres
de buena voluntad.
Esta
velada tiene la característica de unir tu alma con Dios,
descuidando el futuro por un instante, tus amigos te acompañan,
el añejo y el regalo que te da el implacable tiempo para
fumarse un habano; será tan buena la sensación en ese momento
que hasta posiblemente tu vecino deje de escuchar a los Amigos
Invisibles.
Edgar
Leal t.
|